Hoy se ha publicado la nueva edición del estudio Navegantes en la Red 2025 de AIMC. Menéame está en la posición 71.
Pienso que el estudio, leído con calma, explica algo mucho más importante que estadísticas sobre pantallas, redes sociales o móviles; explica el agotamiento psicológico de internet. No el agotamiento técnico. El humano.
El informe deja una sensación muy clara: la gente sigue usando internet muchísimo, pero cada vez confía menos en cómo funciona. La mayoría siente que internet vigila demasiado. Que las grandes tecnológicas tienen demasiado poder. Que la publicidad persigue. Que las ‘fake news’ son un problema grave. Que las redes sociales se han convertido en algo tóxico para la democracia.
Y, aun así, seguimos ahí dentro porque internet ya no es una herramienta opcional. Es infraestructura vital.
Lo interesante del informe no es que la IA crezca. Eso ya lo sabíamos. Lo verdaderamente interesante es el contexto emocional en el que crece.
- Un 36,5% de los usuarios ya usa herramientas de IA a diario.
- ChatGPT domina de forma brutal entre quienes utilizan IA.
- La gente ya usa IA para resumir textos, escribir correos, consultar información, traducir o programar.
Y aquí viene lo aparentemente contradictorio: la misma sociedad que adopta la IA masivamente es también la que declara sentirse manipulada, vigilada y saturada por algoritmos. Es decir: el problema no es la tecnología. Es perder el control.
Por eso pienso que estamos entrando en una etapa muy distinta de internet. Una donde el valor ya no será “tener algoritmo”, sino poder explicar cómo funciona. Y, entonces, plataformas consideradas “viejas” o “poco modernas” empiezan a tener ventajas inesperadas. Porque son comprensibles. Humanas.
En Menéame llevamos semanas trabajando precisamente sobre eso. Intentando resumir con bisturí cuál es realmente nuestra misión en esta nueva etapa. Esta es la frase a la que hemos llegado:
“Dar a la comunidad el control de la relevancia de la información. El algoritmo eres tú.”
No es un slogan publicitario. Es casi una declaración política sobre cómo debería funcionar internet. Porque tú puedes entender por qué algo sube en Menéame. Puedes discutirlo. Puedes criticarlo. Puedes votar en contra. Puedes participar. No es una caja negra neuronal entrenada para maximizar dopamina y tiempo de pantalla mediante mecanismos imposibles de auditar incluso para sus propios ingenieros.
Es una comunidad humana imperfecta. Quizá precisamente por eso empieza a parecer moderna otra vez.
Mientras Silicon Valley lleva años obsesionado con sustituir a las personas por modelos predictivos, el cansancio social empieza a ir en sentido contrario: buscar contexto humano, explicaciones humanas y criterios visibles.
Reddit, los newsletters, los podcasts largos y las comunidades especializadas crecen porque todavía se entienden. Humanas.
El estudio de AIMC también deja otra pista muy importante: la gente no está abandonando internet. Lo que está abandonando es la fe ciega en él. Eso cambia completamente las reglas del juego.
Porque durante veinte años el discurso dominante fue que teníamos que hacer más algoritmos, más automatización, más personalización, más ‘engagement’. Ahora empieza a aparecer otra necesidad: más contexto, más transparencia, más comunidad, más criterio.
Quizá el gran error de muchos análisis actuales es pensar que las plataformas antiguas mueren por ser antiguas. No. Tienen más futuro que cinco años atrás.
Imagen: de John Cameron en Unsplash




